Actualidad Castrillo de los Polvazares
Diario de León
El diario de León ha publicado un artículo sobre nuestra Hospería:
Castrillo de los Polvazares.Casa Coscolo es una hostería que ya ha traspasado fronteras. Un pequeño hotel de piedra y madera, muy acogedor, en el que se esconde la cocina en la que se elabora el rey de la gastronomía maragata. Nuria gonzález.
Disfrutar del descanso y aprovechar el tiempo libre para degustar un cocido maragato, especialmente apetecible en invierno, son las propuestas de Casa Coscolo. Un establecimiento hotelero de prestigio ubicado en Castrillo de los Polvazares, un pueblo que conserva intacta su arquitectura popular y sus calles empedradas y que está situado a tan sólo cinco kilómetro de Astorga.
Casa Coscolo se rehabilitó en 1999 sobre las ruinas de una típica casa de arrieros maragatos utilizando materiales tan tradicionales como la piedra y la madera, tanto en el comedor como en el patio y sus diversos rincones.
Este pequeño hotel muy acogedor dispone sólo de cuatro habitaciones, cada una de ellas decorada de forma especial y acorde con cada estación del año. La hostería conserva vestigios de sus orígenes, como los techos altos que dejan ver la cubierta del edificio en su totalidad. Cuenta con baños rústicos y un sistema de calefacción que permite hacer frente a los peores días del invierno.
Prueba de su experiencia son los reconocimientos que ha recibido por el trato a sus clientes y su excelente elaboración del cocido maragato. Así, es uno de los establecimientos recomendados en La Guía Michelín 2010 y ha recibido el Premio Nacional de Gastronomía.
Para comprender el porqué de estos galardones es imprescindible adentrarse en la cocina de su restaurante, El Capricho de Castrillo, dónde el cocido maragato tiene fama internacional. Se trata del plato que, tradicionalmente, alimentaba a los trabajadores del campo y que aún sorprende a quien lo prueba por primera vez.
La visita a Casa Coscolo servirá también para conocer el pueblo de Castrillo de los Polvazares, ejemplo máximo de arquitectura popular, así como los paisajes que rodean a esta localidad de la maragatería que ha experimentado un crecimiento considerable después de que se convirtiera en un pueblo vacío. Sus calles empedradas son hoy, aún, el refugio de la antigüedad y testigos de siglos de vivencias.
Fuente: diariodeleon.es